En el corazón verde de la Amazonía Ecuatoriana los miembros de una comunidad indígena se reúnen para compartir un momento especial rodeados de herramientas de madera, recipientes artesanales, sonidos de la selva y bajo el techo de palma que con las manos sabias de hombres y mujeres dan vida a prácticas ancestrales que no se han perdido con el paso del tiempo.