Huerta «El huacho»
Foto principal del proyecto: 
1. Categorías a la que postula
Categorías: 
Concienciación y comunicación forestal
2. Detalles de la Persona / Organización / Empresa
2.1 Nombre completo de la Persona, Organización o Empresa responsable del proyecto:: 
Colegio Pachamama
2.3 Contacto principal o líder del proyecto
Nombre/s y Apellido/s: 
Silvia Catalina Salgado Álvarez
Cargo: 
Profesora de Primaria
Correo Electrónico: 
silvia_salgado1@hotmail.com
Teléfono: 
0999354484
2.4 Número de Involucrados o personas relacionadas con el proyecto:
2.3A Mujeres:: 
2
2.3B Hombres:: 
1
3. Información sobre el Proyecto
Nombre del responsable del Proyecto: 
Silvia Salgado Álvarez
Email: 
silvia_salgado1@hotmail.com
Teléfono:: 
0999354484
3.2 Descripción Breve del Proyecto: 
El proyecto se inició en septiembre de 2011 y ha sido parte de una materia optativa ofertada por la sección Primaria del Colegio Pachamama. La escuela cedió un terreno de alrededor de 400 metros para desarrollar un proyecto de huerto orgánico y para impartir concienciación ambiental y forestal. En dicho espacio creamos las condiciones necesarias para sembrar, cultivar y cosechar nuestros propios productos. Para eso, realizamos algunas actividades previas, a fin de alcanzar nuestros objetivos: realizar charlas educativas sobre el cuidado del ambiente, preparar el terreno, elaborar los surcos, poner las semillas, remover la tierra, retirar la hierba mala y regar constantemente. Por supuesto, siendo este un proyecto dirigido a niños y niñas de entre seis y doce años, tuvimos que enseñar los diferentes pasos que se deben cumplir durante el proceso de cultivo. En tales circunstancias, los niños desarrollaron amor, cuidado e interés por la tierra.
3.3 Ejecución: 
3.3B En Ejecución
Fecha de Inicio: 
Thursday, September 1, 2011
3.4 Localización del Proyecto: 
Ecuador/Pichincha/Quito/Tumbaco
3.5 Tamaño del proyecto: 
Pequeño: superficie hasta 50ha
3.7 Sector: 
Privado
3.6 Alcance: 
Local
3.8 Financiamiento: 
Privado
3.9 Impacto del Proyecto: 
Este proyecto ha tenido un impacto profundo entre los niños y niñas de la Primaria del Colegio Pachamama. Cada año es mayor el número de niños que quiere participar en esta optativa, puesto que encuentran en la misma una forma de obtener resultados visibles y medibles. La tierra que hoy trabajamos se puede convertir en unos surcos para sembrar. La semilla que hoy colocamos se puede transformar en un pequeño brote. El brote que regamos, puede alcanzar el tamaño de una plantita. La plantita, regada con constancia, finalmente nos entrega su fruto en forma de rábano, zanahoria, lechuga o zuquini. Si bien, mediante este proyecto, los niños fortalecen su capacidad de paciencia y cuidado del entorno, al mismo tiempo, pueden observar —en forma directa— el progreso de sus cultivos. Al final, utilizando nuestros propios productos, podemos disfrutar de una deliciosa ensalada, una crema de verduras o una original salsa de spaguetti. Por otro lado, se estimula en los niños y niñas el trabajo cooperativo; pues existen subgrupos que se encargan de una parcela diferente. Juntos buscan lograr el mejor trabajo y preservar el espacio que está a su cargo. Unos remueven la tierra; otros, preparan los surcos; otros, siembran las semillas; otros, riegan; otros cosechan; y hay quienes, elaboran el espantapájaros que cuidará de nuestro pequeño huerto y el ambiente. Además, es importante resaltar la importancia del aprendizaje cooperativo, en el que los niños más grandes enseñan a los más pequeños y en el que cada grupo va tomando la posta en la responsabilidad de impartir nuevos conocimientos a los niños menores. Este proceso es muy enriquecedor, puesto que existe un intercambio de roles conforme pasan los años. Para los más pequeños resulta muy atractivo adquirir nuevos conocimientos si quien se los comparte es un niño mayor. Por otra parte, se ha creado un espacio para el encuentro y la comunicación cuyo auspiciante es la tierra; la misma que nos contagia su calma y generosidad. Aquí, al amparo del agua, el cielo, el aire y la tierra, cultivamos no sólo nuestras verduras y hortalizas; cultivamos también el sentido de comunidad, el amor por la naturaleza, el cuidado por el otro. Así, se genera un ambiente de calidez en lo que nos une es la tierra. Después de cada encuentro, algo sucede: hay sonrisas en los rostros de todos y todas. Niños, niñas y adultos viven la felicidad del trabajo realizado con esfuerzo y alegría. Y esa, quizás, sea la mayor riqueza de nuestra huerta: la felicidad que genera cada encuentro. Porque no es una felicidad más, es la felicidad conseguida a partir de la labranza y el cuidado de la tierra.
3.10 Innovaciones en procesos o productos.: 
Hemos tenido algunas innovaciones en el proceso de construcción e implementación de este proyecto. Una de éstas consiste en la distribución de una porción de terreno a tres grupos diferentes. En cada porción se siembran tres productos y, así, se ha diversificado y especializado el cultivo productos por parcela. Cada uno de estos grupos tiene un coordinador adulto que acompaña y asesora el trabajo de los niños. Además, los grupos están conformados por niños de distintas edades en las que los más grandes cumplen el rol de guía y apoyo para los más pequeños y éstos, a su vez, se convierten en hábiles aprendices. Conforme pasa el tiempo, los más antiguos en la huerta, asumen la responsabilidad de orientar a los niños nuevos. Se ha producido, así, un proceso interesante de mutuo soporte. Se ha gestado, por lo tanto, un proceso vivo en el que cada uno va tomado el rol que cada nueva etapa le plantea. La huerta tiene una duración de tres meses y los encuentros se efectúan todos los viernes de 7h50 a 8h30. Por lo tanto, existen tres ciclos al año. Al inicio de cada ciclo, los niños reciben una charla de concientización sobre el cuidado de la tierra y sobre la mejor forma de mantenerla sana y en armonía. Dichas charlas también se realizan al inicio y al final de cada encuentro. Cada encuentro inicia con la subida a la huerta, momento en el cual todos cantamos una canción en honor a la misma. Después, nos reunimos en un espacio denominado «El Altar», lugar en el que distribuimos trabajo y explicamos qué grupo estará a cargo de cada actividad. La mayor parte del tiempo, trabajamos directamente con la tierra: removiéndola, retirando la hierba mala, regando y sembrando. Finalmente, una vez terminado el período de encuentro, nos volvemos a reunir en el mismo lugar del inicio y evaluamos la actividad realizada por cada grupo, en general, y por cada niño, en particular. De esta manera, desarrollamos la reflexión sobre el tiempo de trabajo y medimos la calidad de nuestro esfuerzo. En cada uno de estos ciclos se realizan actividades adicionales, además del cultivo de productos. Entre estas, podemos mencionar las siguientes. La primera son las pambamesas, actividad en las que compartimos alimentos al calor del fuego. Estas actividades se realizan en tres momentos: en el inicio de ciclo de la optativa, en el medio y al final. Así, damos la bienvenida al nuevo ciclo; celebramos la cosecha de algún producto; y realizamos la despedida. Otra actividad es la elaboración de ensaladas comunitarias, con los alimentos adquiridos en nuestra producción. Cada niño cumple una función en la elaboración de esta ensalada: uno cosecha el producto; otro, lo lava; otro, lo corta; otro, lo sazona; y al final, compartimos todos nuestra ensalada. Existen también otras actividades que han contribuido al trabajo en equipo: creación de un canal de riego, excavación de un hueco para colocar un compost, creación de una laguna para criar sapos, etc. Todas estas propuestas han surgido de los niños y han sido promovidas en este espacio. En cuanto a productos, se han dado procesos interesantes. El cultivo de los diferentes vegetales se va haciendo rotativo y va logrando mayor impulso, según su tiempo de cosecha. Hay épocas que tenemos mayor producción de rábanos; otras, de zuquini; otras, de lechuga; y otras, de zanahoria. Durante un período, tenemos nuestro producto estrella. Finalmente, en algunas ocasiones hemos contado con el apoyo de padres de familia y maestros de otras secciones, quienes comparten con nosotros charlas sobre el cuidado y mantenimiento de la tierra. En tales charlas, los niños despejan dudas sobre la temática de la tierra.
3.11 Mecanismos de verificación: 
La herramienta que utilizo para verificar el impacto de este proyecto es el número de niños y niñas que, cada vez en mayores cantidades, se inscribe a nuestra optativa. Otra herramienta es el comentario positivo de los padres quienes siempre nos alientan con observaciones sobre esta propuesta. Finalmente, la última herramienta es la constatación permanente de la producción de la huerta, la misma que es una evidencia de lo que hacemos y de la manera en que ponen en práctica el cuidado por el ambiente.
4. Documentos de soporte